Camino de la mano del destino, deposito en el mis pasos, pero solo yo soy la conocedora de mi piel.
La fragancia de los mejores momentos se deslizan como una gacela por mis sentidos.
Lo bueno y lo malo brilla en las batallas de mi vida, no tengo prisa, camino despacio saboreando nuevamente el sendero tantas veces recorrido y como una nueva oportunidad brilla el sol de la esperanza.
Viajo infinitamente para encontrar la belleza, viajo incansablemente hasta que el rumor del viento cese, las ilusiones descanse y los deseos se agoten. Me dirijo hacia el amanecer por un oscuro sendero, donde el pasado huye como fantasma escurridizo y el futuro se abre en el mas bello y desconocido silencio.
Buscare mi espacio entre el cielo y la tierra, en los frágiles petalos de una flor, en todos los lugares en los que la corriente del amor navega en ríos de abundancia.
Sol Vaamonde


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